Las expresiones del Carnaval desde las barriales hasta las de los clubes de la ciudad y desde los hacedores, operadores, escuelas y grupos hasta los espectáculos oficiales organizados por la Fundación Carnaval de Barranquilla, aglutinan a su alrededor descargas de tradición, gracia, música y jolgorio.
El Carnaval de Barranquilla se deriva del continente europeo como casi todos los carnavales del mundo. El nuestro tiene influencia española y portuguesa, mezclada luego con la cultura afro de los esclavos llegados a nuestro país y el mestizaje propio de los procesos de conquista y colonia de nuestro territorio.
El historiador barranquillero Alfredo De la Espriella, lo describe como "Viva expresión de la idiosincrasia de una comunidad alegre, dinámica, consecuente con su propio temperamento y sortilegio. Costumbres de antaño que fueron identificando en sus respectivas picardías, la extroversión de esta comunidad sencilla, temperamentalmente comunicativa y afectuosa".
El Carnaval al igual que la fundación de la ciudad, no tiene una fecha exacta, en principio durante su celebración abundaron los salones burreros, abiertos al regocijo popular de los labradores de la tierra, campesinos y trabajadores en general; tenían un carácter gratuito, fijando sus límites con cercas, donde amarraban sus burros los participantes, de allí su particular nombre: Salones Burreros.
En el siglo pasado se practicó una chanza tradicional denominada la Vara Santa, en ella amarraban a aquellos que se atrevían a salir a la calle sin disfraz, desobedeciendo el mandato del Bando del Carnaval, a quienes manchaban con anilinas y debían pagar una amable contribución, para ser soltados y poder salir a parrandearse el Carnaval.
Las Batallas de Flores y Guachernas antigua y actual, a pesar del tiempo conservan la misma esencia, han tenido las variaciones obvias que generan los cambios generacionales, la época, la modernidad y demás elementos que las han proyectado a nivel internacional; pero la tradición, la fuerza interpretativa de los diferentes ritmos y la actitud del carnavalero se mantienen.
Es uno de los más típicos, con manifestaciones autóctonas provenientes de las poblaciones ribereñas del Magdalena y la Sabana de Bolívar, sus múltiples eventos desde antaño hasta hoy, responden a las vivencias y el espíritu de la tradición costeña, "quien lo vive es quien lo goza" ha sido el slogan usado en los últimos años, aún cuando se ha puesto de moda "el carnaval hay que vivirlo como es", ambas expresiones resumen la manera como el Carnaval es asimilado por todas las generaciones y cada una de ellas le hace su aporte, enriqueciéndolo cada día más.
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