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Las letanías, críticas con mucho humor

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Foto: Guillermo González

Los grupos de letanías se han constituido en otro de los pilares fundamentales de las fiestas de Carnaval.

 

Sus versos en tono de cánticos religiosos contienen críticas, denuncias, mensajes, cuestionamientos y burlas que narran con un alto sentido del humor la vida cotidiana del barrio, de la ciudad, la región, el país y el mundo, con sus hechos y personajes, siempre y cuando sean de actualidad en campos como la política, el arte, la farándula, y el deporte, entre otros. Tienden a ser fundamentalmente jocosas e irreverentes.

 

En sus inicios fue considerada poco menos que una manifestación 'marginal' del Carnaval, una expresión callejera, casi 'semiclandestina', pero poco a poco abrieron su propio espacio a fuerza de constancia, gracia y calidad. Por eso ya cuentan con un concurso dirigido por la misma organización del Carnaval en el que se dan cita los mejores grupos exponentes de esta tradición folclórica.

 

Las letanías están compuestas por 'rezos' de cuatro versos, acompañadas seguidamente de otra estrofa de dos versos, denominadas coros. Los 'rezos' son cuartetos de hasta ocho sílabas que combinan primer verso con tercero, y segundo con cuarto. Se le llama 'letaniero' a la persona que se encarga de elaborar en forma escrita estos textos.

 

Estos grupos están conformados por lo general con ocho o diez integrantes que cuentan con un 'rezandero', encargado de leer las estrofas. El resto son los coristas que le responden. Cantan o recitan sus textos, nunca leen.

 

Tienen sus orígenes en lo religioso, el primer escrito en el que parece el término letanias es en el Libro de los Muertos de los egipcios. Se refiere a funerales en los que se interpretaban versos para homenajear a sus muertos, y entre estos se leían letanías.

 

Una de las características de esta manifestación carnestoléndica es que la gran mayoría de las veces son elaboradas por hombres que no tienen una gran formación académica, aunque hay excepciones como el grupo 'Los Turpiales', conformado por docentes de la Escuela Normal La Hacienda. La temática inicialmente se empecinaba en mostrar lo que acontecía en el barrio: que una mujer le era infiel al marido, que una niña fue usada y no se casó, que había alguien que acostumbraba a robarse las cosas, en fin, temas domésticos, del entorno. 

 

La calidad del humor con que se estructuraron y mostraban los hechos, hizo que los programas de radio en carnaval pusieran sus ojos en estos grupos y fue así como les abrieron micrófono y comenzaron a difundirse.

 

Existen dos categorías, las 'Lavadas' y las letanías 'Mondongo'. La primera echa mano de la jerga, del argot popular, de frases hechas, de modismos, que adaptan a las circunstancias de los hechos e historias en que se van a inspirar. Algunas son de alta calidad que pueden rayar en lo poético.

 

La otra es explícitamente obscena, que narra ciertos acontecimientos que no se pueden decir abiertamente. Sus espacios son cerrados como sitios de diversión, tiendas, bares, cantinas, e incluso, en residencias donde los convocan especialmente.

Publicado el 20 de febrero de 2009
ROBERTO LLANOS RODADO
Redactor de EL TIEMPO
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